domingo, 30 de noviembre de 2014

La plaza, el misterio, la belleza


Llorando, pues mi llanto es mi homenaje;
mi llanto es un blasón y es un regreso.
Este llanto mendigo es un mal beso
que te envío al partir el largo viaje.


Llorando, pues combato así el ultraje
del olvido, con tu recuerdo impreso
a fuego en cada lágrima, ileso,
sellándome en la cara mi equipaje.


Con este llanto voy, con él te vienes;
con él venero la memoria viva
de lo que fue verdad y fue certeza:


el temblor de tu voz en dos andenes;
mi corazón en cueros, noche arriba;
la plaza, el misterio, la belleza.

B., diciembre '08



2 comentarios:

Gabriela Garcia Sanchez dijo...

"El temblor de tu voz en dos andenes" me gusta mucho la imagen, todo el poema. Bonito. Muy bonito

Miguèlton dijo...

Muchas gracias por la compañía :)