martes, 20 de septiembre de 2016

El Rostro




Cayendo como un grito de tu torre de Babel,
                                   yaciendo entre la sangre
                       levantándote
reptando los escalones del palacio de arena
como un monje vencido;
subiendo a la cámara del trono
empuñando el sol como una lanza
              y la luna en tu muñeca izquierda
como una esposa de diamante,
llegando al fin hasta el balcón
donde espera de nuevo la caída,

ponte tu máscara de llanto, impostor,
destrózala de nuevo contra el suelo

ponte tu máscara de amor
y siéntela agrietarse entre los ojos


Ponte la máscara otra vez,
una vez diez mil
destrózala de nuevo en la plegaria;
abraza el suelo de su llanto



Algún día llegarás al Rostro