martes, 20 de septiembre de 2016

El Rostro




Cayendo como un grito de tu torre de Babel,
                                   yaciendo entre la sangre
                       levantándote
reptando los escalones del palacio de arena
como un monje vencido;
subiendo a la cámara del trono
empuñando el sol como una lanza
              y la luna en tu muñeca izquierda
como una esposa de diamante,
llegando al fin hasta el balcón
donde espera de nuevo la caída,

ponte tu máscara de llanto, impostor,
destrózala de nuevo contra el suelo

ponte tu máscara de amor
y siéntela agrietarse entre los ojos


Ponte la máscara otra vez,
una vez diez mil
destrózala de nuevo en la plegaria;
abraza el suelo de su llanto



Algún día llegarás al Rostro


martes, 6 de septiembre de 2016

CINE DE VERANO (y VI). 'Atrapado en el tiempo': el día de la marmota somos nosotros



Usted tiene miedo de que llegue septiembre. Usted se agazapa en este cine, agotándose ya las noches de agosto, contemplando las estrellas con aquella congoja del escolar que temía el lunes con los deberes sin hacer (a usted le gustaría en este momento, ¿verdad?, ser un escolar con la única preocupación del lunes con los deberes sin hacer). A usted le aterroriza en el fondo, confiéselo, que su vida vaya a ser siempre un lunes con los deberes sin hacer, un lunes eterno de angustia sorda, un lunes macabro que termina acabándose pero que fuera a repetirse una y otra y otra vez, hasta el fin de los tiempos. Usted teme al vendaval de realidad amenazando su palacio de papel veraniego y al hombre del tiempo que confirme el desastre (“Yo les daré un pronóstico para el invierno: va a ser frío, va a ser gris, y va a durarles el resto de sus vidas”).


lunes, 29 de agosto de 2016

'Antes del amanecer': el abordaje fortuito



En mecánica cuántica ya se contempla sin reparo la teoría de los multiversos, según la cual –dicho de forma grosera– el universo que conocemos se estaría ramificando ad infinitum en un abanico incalculable de universos paralelos, de realidades potenciales; casi como el futuro alternativo de Doc Brown y Marty McFly. Es decir: en este universo, Mariano Rajoy es el presidente del Gobierno, pero en otro se quedó en Santa Pola de registrador de la propiedad; en otro dejó a medias la oposición a registrador de la propiedad, al revelársele en un sueño místico su secreta vocación de poeta de la experiencia; etcétera.

En derecho marítimo existe una figura llamada abordaje fortuito, que determina los límites de una tragedia. Dícese de la colisión entre dos buques, motivada por una causa de fuerza mayor –una tempestad–, en cuyo caso cada parte deberá soportar sus propios daños.

En la plaza de este pueblo mediterráneo en que paso el mes de agosto, entre la soledad y mis asuntos (entre resacas absurdas con Ray-Ban y flotador de patito, preguntándome qué pijo estoy haciendo con mi vida, y escribir estos textos delirantes para CTXT que nadie en su sano juicio llamaría críticas cinematográficas), hubo el otro día una verbena...


domingo, 21 de agosto de 2016

'Brokeback Mountain': no hay amores malditos




No hay amores malditos

Hay podre   leyes   usos
error   espanto   astucia
impotencias   normas   mentira
angustia   doma   compraventa
cobardía y calamidad

No hay amores malditos

[Horacio Martín/Félix Grande]


No hay amores malditos: siendo el amor la Ley –la única–, cómo va a ser delito honrarlo. Cómo va a estar proscrita la única actividad que absuelve al ser humano de su infinita capacidad de maldad, de su talento infinito para la estupidez. Y sin embargo los hay, existen los amores malditos: porque, mucho más abajo de esa ley última, en este querido mundo nuestro están las leyes: los usos, los espantos, las angustias, las compraventas; las cobardías. En eso estamos, hace ya unos cuantos milenios. En eso suele consistir nuestro delirante paso por la Tierra. En hacer todos los juegos malabares posibles por prohibir la vida, unos, y por evitarla o disimularla o hacerle chantaje, otros. 


viernes, 19 de agosto de 2016

El temblor sonámbulo del niño Lorca




Miraba con los ojos atónitos de quien ve con la sangre. Veía; no con los ojos de la cara, sino con el ojo sonámbulo del río que corre, en la madrugada del mundo, dando de beber y de llorar a todo lo que existe. Era sonámbulo, de una forma inexplicable, alucinada: con un ojo en este mundo y el otro en el Otro Lado, pues quizás un verdadero artista no sea más que la manifestación del conflicto de ciertas fuerzas telúricas, en baile y lucha sangrienta entre lo oscuro y lo oscuro. Apenas el tronco y las ramas a merced de las raíces y el viento y la madrugada, pues nada es suyo: ni las fuerzas que le sostienen ni las fuerzas que le zarandean en la noche sin nadie.