domingo, 30 de junio de 2019

De tu mano


De tu mano: volviendo ahora al camino
de las migas de pan que yo perdí,
que no olvidé jamás; que no comí
nunca por recordar siempre el camino

del hambre que llevaba siempre a ti.
De tu mano regreso ahora al camino
y entiendo que el recuerdo es el destino,
que el futuro también regresa a ti.

Sé que el Tiempo es un surco de adivino
que traza en su espiral lo que viví,
partiendo desde el centro del destino.

De tu mano, una voz oigo decir:
“Recordad el camino, el camino.
Recordad el camino por venir”.



domingo, 24 de marzo de 2019

(sucedió)




De la vida que no viví contigo,
recuerdo tu llegada: esperarte
en la plaza del secreto, vislumbrarte;
verte llegar temblando hasta mi abrigo. 

Recuerdo el cimbrear de tu cintura,
tu escándalo, tu cántaro de trigo;
cómo dabas tu pan a este mendigo
con sólo contemplar tu levadura. 

Recuerdo tu callar ahí en la piedra,
quemándose tu llanto en la ternura,
la tarde en la que el dios nos separó. 

El crepitar de luto de tu hiedra
al decir: "Pudo no pasarnos nunca. 

Al menos todo esto sucedió".


[VIII/III] 

miércoles, 13 de febrero de 2019

El espejo; el espejismo




No quiero mirar más el espejismo
que llama al otro lado del deseo.
No quiero seguir siendo ya este reo
velando en una cárcel el abismo.

No quiero velar más el mausoleo;
no quiero ver el sueño de mí mismo
buscando en un espejo el espejismo
del agua que no sacia lo que veo.

No quiero ser ya más este mendigo.
No quiero más del cáliz de la muerte.
No quiero ser ya esclavo de tu anhelo.

No quiero ser ya más ese testigo
que sólo esperará volver a verte.

(Te espero en el altar detrás del velo)


[T. M., IX/II]

jueves, 31 de enero de 2019

Alucinación -¿última?-




En la habitación a oscuras,
los niños muertos de miedo: en la habitación que es un pasillo que es el laberinto
del que cayeron volando y les dejaron solos

entonces lloran, lloran y se abrazan,
la niña y el niño,
de tanto miedo y tanto amor entre lo oscuro


Pasaron nueve mil años


se fueron de allí, del uno al otro, andando andando los dos niños, separándose en lo oscuro


Pasaron diecinueve mil años


entonces clamó el sol
en la campana en punto del colegio
–la vega acababa de nacer–


Se encontraron
Se miraron en la lágrima
Se rindieron el regalo


Habían pasado cien mil años


y andando andando en su pasillo oscuro,
donde debieron separarse,
volvieron a abrazarse:
vuelven a llorar por separarse



Habían pasado veinticinco siglos en la Estrella



“ –¿Sabes dónde está tu casa? 
¿Vas a llevarme de la mano?


[M., 20/I/'19]


martes, 1 de enero de 2019

Aquí lejos




En la luna habrá fiesta hoy desde el crepúsculo:
se preparan antorchas y máscaras y niños;
hermosas madres con candil les llevarán al laberinto,
espantarán al monstruo que vive en la espesura
y luego le invitarán también, le dirán que no se asuste;
jugarán con el viento y las hespérides
riendo de candor en las hogueras
que no apagará el alba,
que ahuyentan el terror de lo perdido

Bailaréis allí,
jugaréis ebrias de luz toda la noche,
mis mendigas;
seréis felices ya en la eterna sombra azul
donde nadie puede haceros daño

Desde aquí os veré,
velaré vuestra alegría;
seré siempre el centinela que os proteja
de todo lo que ya no duele

Levantaré la copa
y cantaré toda la noche esta canción
hasta dormiros,
hasta que no quede un demonio ya despierto
en esta noche que os bendice

[I. M., XXIV/VIII/MMXVIII]



lunes, 3 de diciembre de 2018

'Descalzos'


Olvidad las promesas,
olvidad los juramentos.
Olvidad la carrera de cuádrigas
que corre insomne al precipicio.
Olvidad el propósito,
olvidad el traje,
el murmullo de fiebre toda la noche
que roe el corazón de cáncer del que espera

no esperéis nada,
no crujáis,
pues es la urgencia de la máquina sonámbula,
la risa de niebla de la mentira del bufón

recordad el árbol
recordad el águila

Olvidad el blasón de la soledad,
el diamante de heroína de la soledad,
el príncipe de las soledades absolutas

Olvidad el palacio de mármol
que la hiena adula en el desierto

recordad el árbol
recordad el árbol

Olvidad la investidura de humo
que el miedo impuso en cada fila;
olvidad la clase, olvidad el número,
recordad el llanto


Recordad el pájaro que canta
porque así lo sueña el árbol

Recordad el camino Recordad el camino
                                                                                                   Recordad el camino.


[El Albaicín, '13]