sábado, 23 de junio de 2018

Sortilegio de San Juan (Alucinación - XIII)


Quién eres, preguntaba, quién eres, hija del fuego que emergió en lo oscuro, en la hoguera verde de una danza. Quién eres en el rito pintado de panteras; por qué tu sombra ardiendo; de dónde tu mirar de profecía. Te he estado buscando y ahora quiero saberte, y que siga tu muerte bailando en torno a mí como la noche de este bosque en que me atas. Te he estado acechando y ahora tu bestia me rodea, trenzándome en el ojo verde de una máscara. 
En la danza de una llama que responde

Si nos debemos encontrar nos encontraremos

enroscándose y muriendo 
en el frío vencido del puñal



jueves, 17 de mayo de 2018

Obras y sombras (N. Cave, Letizia Ortiz, Thoreau)


Henry D. Thoreau. Los bosques van por dentro



Heredamos una cárcel; habitamos una cárcel. Pero antes de que nos demos cuenta ya hemos mamado las costumbres que nos harán fieles a su hormigón, las leyes que justifican los barrotes, la moral que bendice cada celda y la vocación general de ampliarla (lo llaman “progreso”) hasta donde se pierda la vista: más miedo, más ruido, más territorio para construir más cárcel. Y un besito feliz a los grilletes, cada noche, antes de irnos a dormir. [Sigue leyendo]


Letizia Ortiz: locutora del silencio



Posee un atractivo diabólico el escribir sobre cierta gente. Esa fascinación que da el saber de antemano que no llegaremos a ninguna parte. Pero –fascinación mayor–, si llegásemos, tampoco lo sabríamos nunca. Como tratar de descifrar una esfinge: imposible traducir su silencio, su belleza derruida; imposible también apartar la vista del secreto que no conoceremos nunca, y que sabemos se oculta detrás. (Pero, si lo conociéramos, ¿qué podríamos contar realmente?) [Sigue leyendo]


Nick Cave o sobrevivir a uno mismo



Con su traje negro, negro y blanco; con su melena negrísima, su piel pálida, y un perfil de cuervo al que acabaran de dejar viudo y no pudiera creerlo todavía, al músico y escritor australiano Nick Cave (1957) le han emergido dos velas de luto en los ojos. Una para la alerta; otra para el espanto. [Sigue leyendo]

lunes, 9 de abril de 2018

Oráculo #2


“…Y llegarás de la batalla
hasta este bosque de Poniente,
hasta el cortejo de cipreses
del crepúsculo vencido;
donde aguardan las vestales
ofrendarte en una pira:
tú solo el oficiante y el ungido;
el sacerdote, el elegido, la ceremonia.”


[2011]

lunes, 12 de marzo de 2018

Entrevista en 'El Marcapáginas'


Entrevista y tertulia radiofónica en torno a Memorias del fantasma en El Marcapáginas de Capital Radio: aquí el enlace al podcast con el programa completo (intervención a las 2 h. 6' aprox.)

Canción para después, de Memorias del fantasma

https://lafeaburguesia.es/project/memorias-del-fantasma/

Obras y sombras (Bukowski, Anne Frank, Machado)


Consuelos y anhelos de don Antonio Machado



En mi soledad
he visto cosas muy claras 
que no son verdad

Muchas, demasiadas veces necesitamos que alguien nos diga esas palabras.

En nuestra soledad, cuando caemos, castigados por nadie, en el sótano de nuestra conciencia, cuando todo se tizna de sombras y sólo vemos pájaros de luto, necesitamos que alguien nos tome la cabeza, nos mire a los ojos; nos recuerde, enjugándonos las lágrimas, que eso tan claro que estamos viendo no es verdad: sólo las sombras de marioneta que bailan al son del miedo.

(Necesitamos, demasiadas veces, que alguien nos recuerde que el miedo es sólo un bufón haciendo muecas, espantándonos de las puertas de los caminos que llevan a los mejores sitios: dijo alguien, alguna vez.) [Sigue leyendo]


Anne Frank: la adolescencia proscrita



Todos los adolescentes son extraños en este mundo. Para este mundo. Todos, antes o después, de una forma u otra, con timidez o máscara de arlequín, sin hacer ruido o con vocación kamikaze, se ven arrojados a los márgenes, a un territorio de soledad del que serán los habitantes exclusivos. Expulsados de la infancia, separados de ella como si alguien les hubiera arrancado de un sueño que no pudieran recordar ya, se encuentran de bruces en un sitio de nadie, ni siquiera de ellos, con vistas a las alambradas del mundo adulto. Durante varios años tratarán, con mayor o menor fortuna, de salir de ahí. Y algunos intuirán allá al fondo que las palabras mágicas que abrirán la puerta –la alambrada última– serán la respuesta a una pregunta bien jodida: ¿Quién carajo soy?  [Sigue leyendo]


Bukowski: huye, corre, huye de las avenidas de la muerte



No, no son las grandes cosas, los Sucesos Mayúsculos de la vida, los que generalmente envían a alguien al manicomio: “es la serie continuada de pequeñas tragedias”; 

no la muerte de su amor
sino un cordón de zapato que se desata
cuando no queda tiempo... 
El espanto de la vida
es ese enjambre de trivialidades 
que pueden matar más rápido que el cáncer
y que siempre están ahí

A dentelladas. A arañazos. A zarpazos ciegos de callejón que nunca escucha nadie y que tratarás luego de olvidar rápidamente, pues algo decidió que salieras vivo de allí –de momento; todavía sigues vivo, sin embargo, no sabes cómo, por qué. Para qué... [Sigue leyendo]

martes, 6 de febrero de 2018

Alucinación (XI)



Los barcos surcaban lejanos la línea azul con su plumaje; el sol era una niebla esparciéndose en miríadas.
          “Por favor, no te ahogues.
–Tengo que ahogarme.
“Pero qué será del mar entonces; morirán también los barcos, las gaviotas morirán. No puedes hacernos esto.
–Lo siento –decía llorando–: Tengo que ahogarme.

Ella lo miraba severa en la roca, con un rencor antiguo, mientras él se hundía sin hundirse y los peces eran velas que eran gaviotas a punto de estallar.


[I. M., VIII/'15 - ...]

jueves, 25 de enero de 2018

Obras y sombras (Piaf, Chaves Nogales, Silvia Pérez Cruz)


Todas las épocas de Sílvia Pérez Cruz



Quién es; quién será esta mujer que parece una niña antiquísima.

Por qué parece de otro tiempo (como si la conociéramos de antes, de mucho antes de todo), y sin embargo no deja de ser mañana, para mañana, la víspera de una noche que no hemos vivido todavía: Quién es esta mujer, esta anciana jovencísima que canta, canta, canta, no deja en toda la noche de cantar? [Sigue leyendo]


Chaves Nogales, el hombre que volcó el parchís



Se puede saber más de alguien por lo que escribe sobre otros que por lo que escribe sobre sí mismo. Lo que sabemos del periodista y escritor Manuel Chaves Nogales lo sabemos sobre todo por un puñado de libros que recogen su obra, escrita fundamentalmente sobre los otros y para los otros. Sabemos que nació en Sevilla, en 1897; que murió en Londres en 1944; que muchos supieron de él en España mientras vivía y escribía en Madrid, y que no se supo casi nada más una vez muerto, durante décadas, más allá de ciertos reducidos círculos. Sabemos, por las imágenes que se conservan de él, que tenía el pelo enhiesto y la cara límpida, los ojos diáfanos y las cejas erizadas en una fulguración casi desafiante, como una pregunta electrificada; como si estuviera a punto de preguntar al fotógrafo a cuento de qué carajo quiere una foto suya (algunos periodistas también intuyen, como los indios, que una foto puede robar el alma). [Sigue leyendo]


Edith Piaf: la voz imperial de una mendiga 



Hay muchas maneras de cantar, pero algunas jamás podrán aprenderse: se habita en ellas o no se habita, como se habita la propia piel. Nadie ha podido cantar nunca como la mendiga Edith Piaf, la reina callejera Piaf: además de nacer con esa voz, hay que nacer con esa voz en el infierno... [Sigue leyendo]