domingo, 19 de mayo de 2013

Alejandra, Alejandra

La que no pudo más e imploró llamas y ardimos
A. Pizarnik


qué encontraste, Alejandra,
al otro lado del delirio?


qué has visto allí, amazona viuda?

entiendes ya el idioma de tus cuervos?
te ofrendaron flores al llegar?



pude haberte amado, Alejandra,
honrarte tal vez como a una anciana;
como a una niña que me acusara bajo la lluvia,
harta de mirar tanto lo que nadie puede ver


lo que tal vez ahora vives,
vives ya al fin
allá en la bruma




eres ya feliz, Alejandra,
en el ocaso rojo en el que habitas?


lo has entendido Todo?

visitan íncubos tu orilla
que te lamen el sexo toda la tarde?


ríes y fabricas marionetas
con las muñecas muertas de tu infancia?


tal vez pude amarte,
embajadora lúbrica del miedo


tal vez pude haberte amado
como amo ahora tu hora pálida,
tus ojos de abismo y profecía,
tu nana funeral



pero ya no enfermas, di,
ya no lloras más,


                  allá en tu capa y el viento acantilado
donde ya habrás entendido


lo que jamás podrá decirse.

G., 17/V/’13

2 comentarios:

Gabriela Garcia Sanchez dijo...

Cuantos enamorados de Alejandra, G., Julio y tantos/as que añoran su lugubridad. Difícil debe haber sido convivir con tantos demonios, tsnto como llegar a otra vida culminado esta con sus manos...

Miguèlton dijo...

Pues sí, amiga. Para algunos no hay más infierno que el del más acá (justo para aquellos que menos lo merecen, mientras los canallas siguen su fiesta)

Un beso