jueves, 4 de diciembre de 2008

Aquí




Se puede. Se pueden tener todas las canciones del mundo en la cabeza. Se pueden pisar a la vez todos los charcos del mundo que custodian las luces de invierno de todas las ciudades del mundo donde siempre estuviste sin saberlo, donde sigues buscando la sombra más vieja de la niebla íntima. Se pueden tener todas las canciones del mundo en la cabeza. Se puede perseguir por todas las esquinas inéditas el fantasma de todos los amigos idos, de toda la mujer perdida viviendo en los ojos acuáticos de un mendigo universal, Cesitar, qué viejo todo, corazón. Se puede. Se pueden tener en la cabeza y en el costado y en el corazón de la garganta todas las canciones que cuentan a la vez la misma historia, la que no se puede contar, la que todo el mundo cuenta, la que nadie ha escrito jamás. Se puede: se puede estar en todas las canciones del mundo a la vez, en todas las épocas del tiempo a la vez, en todos los escalofríos en acorde y duende en vena, a la vez. Se puede seguir viviendo en cada bosque y seguir durmiendo en todas las escaleras y en toda, toda tu escalera, a la vez. Se puede saber en fondo pero sin poder traducir jamás el idioma boreal, originario, del corazón oscuro. Se puede hablar desde los ojos el lenguaje profundo anterior a la especie, sin saberlo. Se puede, se pueden habitar todas las canciones del mundo, a la vez, y llevar un ejército de soles y de rostros y de madrugadas en el oído alerta y en el corazón en cueros y en la garganta del corazón, temblando. Se puede temblar sin edad ni tiempo ni lugar en todas las canciones del mundo: se puede. Se puede vivir con todas las canciones del mundo en un acorde. Se puede vivir en todas las ciudades del mundo en un adiós. Se puede temblar en todas las canciones del tiempo con el corazón en cueros y en mitad de la calle y vislumbrando a lo lejos el temblor de todas las canciones del mundo, en la garganta.



Se puede.

1 comentario:

De_Crow2 dijo...

precioso como siempre, pero aún me debes una charla sobre poesía. Cada vez te vas más lejos... cuidate por esos mundos, aki siempre tendras a un amigo, y un vaso donde beber