domingo, 24 de julio de 2016

'Mi corazón a pie'




"Son dos caminos blancos, curvos..."
(C. Vallejo)


Algo tendrá que ver conmigo esta tarde primordial,
este crepúsculo de voces indolentes,
este remanso,
esta playa límpida de adioses
y velas blancas que retornan sin dolor
pues no hay dolor en esta tarde,
(dicen voces que) no puede no debe
no quiere haber dolor en esta tarde


Algo habrá que sea mío en esta ofrenda,
en la hoguera sumergiéndose a poniente,
en la hora azul cobalto del verano
entre el agua y su bandera detenida
y gaviotas que redoblan a silencio
cuando se vacía la playa y se está solo,
dulcemente solo en lo caído


Algo, algo tiene de mí esta tarde
que se queda, que no quiere ir ya
a ninguna parte,
que se anuda al folio que moja la copa
y al azul de la tinta de los ojos del mar.
Algo se amarra en esta hora



Y algo crepita, lejos, en otra parte;
algo se quiebra y se separa.
Algo de mí que zarpa solo de otra parte,
que se sigue quebrando de otra orilla;
que cruje sordo del costado
y que ya zarpa, se va alejando:
hacia alguna parte en que es invierno,
a toda vela en el origen,
no dejará nunca de zarpar.


                                                                 [2011]


domingo, 10 de julio de 2016

Marlon Brando: todas las caras del animal




Los mayores enigmas son transparentes. Los misterios más reacios a desvelar su rostro suelen pasearse en cueros a la luz del día. El alma humana es uno de ellos; así se abra uno en canal y exponga sus vísceras encima de la mesa (del escenario) para fascinación del respetable, para mayor extrañamiento propio. El alma conocida en nuestro tiempo como Marlon Brando –alma animal, cuerpo apolíneo animado por una bestia– es uno de los mejores ejemplos de ese enigma.


jueves, 16 de junio de 2016

Nunca es demasiado tarde, Sabina



La vida es una burda estafa innoble / y no hay donde poderla denunciar, garabateó hace años, aparatosamente, cierto adolescente apocalíptico, cuando ya había dejado de ser adolescente, en alguna noche siniestra de una ciudad sin nadie (pongamos que era Madrid).

Porque la vida nos parece demasiadas veces una vil refutación del cuento que nos contaron de niños, mirando por la ventana a oscuras. Calixto se hartó de Melibea –un amor civilizado al fin–, Melibea se la daría con cualquiera, pero ahí siguen: con sus recibos, su tele de plasma, su escena del sofá. Alicia fue hallada muerta anoche, en el País de las Pesadillas, por sobredosis de desengaños. A Caperucita la tiene a comisión el Lobo en El Edén –un antro de carretera con luces azules, rojas y amarillas–; la Bella Durmiente aquella del instituto que iba a plantar al príncipe azul por el bufón de la corte ya no sueña ni despierta, viendo sin ver Sálvame (“cómo pudo sucederme a mí”). Y hay quien, entre salto y salto por los tejados sin dueño, todavía se acordará de ti –esa ruina de donjuán–. 

Nos hace falta entonces, sí, tantas veces, “un mapamundi del deseo, un inventario de la duda”. Alguien que nos despierte en la noche, furtivo, y nos guíe hasta la salida del callejón sin salida del cuartel; que nos lleve de vuelta al vértigo y la ciudad levando los anclajes del galeón pirata del corazón en cueros.

Siempre, siempre se vuelve a Sabina. Hay que volver a Sabina como se tantea uno la camisa, a la altura del pecho, para comprobar que la brújula de la aventura sigue en su sitio, que sigue habiendo más de mil motivos para no cortarse de un tajo las venas...


viernes, 3 de junio de 2016

Marilyn: la rubia era más lista que usted, caballero




Sólo partes de nosotros llegarán 
a tocar partes de los demás
la verdad de cada uno es eso
solamente – la verdad de cada uno… 

(Los caballeros las prefieren rubias. Las rubias los prefieren ricos. Los ricos no tienen miedo, sueñan en tecnicolor, siempre son felices.)

…Sólo podemos compartir
la parte que dentro del conocimiento de otro es aceptable
por consiguiente
estamos más bien solos…

(Las rubias son, por supuesto, idiotas. Las rubias ricas y famosas son imperativamente felices –muy idiotas–. Y una rubia esculpida en morbo con el perfil de la Piedad de Miguel Ángel debe de ser idiota profunda. ¿Verdad usted, caballero?)

… –en el mejor de los supuestos quizá
[…] que nuestro entendimiento buscara
la soledad de otro. 


domingo, 29 de mayo de 2016

La patada de Dios en el culo de Bob Dylan



Es probable que no existan los genios, sino la genialidad. Igual que no existen los enamorados sin interrupción, tampoco es posible, como pretendía Baudelaire, ser sublime sin interrupción: estar en contacto perpetuo con las fuerzas del Otro Lado, tener barra libre en el Bar del Duende, acceso fijo y tarifa plana para hablar con el Misterio. Es más probable, mucho más plausible, que eso que llamamos el genio lo sea de manera literal: una deidad, un espíritu, como un súcubo nocturno, que habita sólo a unos cuantos elegidos por tiempo limitado; poseyéndolos, sometiéndolos a su voluntad, usurpando su psique como el baile delirante del derviche, siendo el artista el mero receptor, el templo donde se oficia esa ceremonia sexual de la creación artística.

Y tras el orgasmo –tras el rapto artístico, tras el parto–, el artista-médium, el canal, despierta aturdido, como después de un accidente en mitad de la carretera, sin saber cómo pudo llegar hasta allí. Cierto que para creer esto es preciso algo de fe. Pero es que hay fenómenos que sólo se entienden como soplos de Dios. O como patadas de Dios en el culo.