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domingo, 16 de julio de 2017

Nacho Vegas, las Hostilidades, Etcétera



Alguien contempla, atónito, desde la ventana de su estudio, cómo una mujer se revuelve y da una paliza a un hombre, en la acera de enfrente, bajo la lluvia: cuando baja a la calle comprueba que la pareja sólo avanzaba de la mano, feliz, camino de la playa. Una señora declara ante el juez: “Fue el calor y la humedad” –esta vida iba a ser otra y algo salió mal–; una vez muerto y enterrado su marido en el jardín. Ezequiel regresa a su lugar de origen para descubrir que su familia y su pueblo entero le repudian; está maldito: dicen que hizo algo, nadie podrá perdonárselo nunca, pero él no consigue recordar qué es, qué fue aquello atroz que cometió. Alguien ajusta cuentas con su pasado familiar llamando a su padre Hombre, a su madre Mujer; a los vacíos desconocidos de la historia, Etcétera; a darse cuenta de las cosas demasiado tarde, Iluminaciones. Como

cuando alguien que de verdad me importa
me está gritando desde el baño
que la deje en paz,
que qué es lo que quiero yo de ella,
que haga el favor de no hacerle más daño,
y yo no dejo de preguntarme
cómo he podido llegar a esto.

(Adivine el lector, de entre toda esa siniestra comedia humana, qué estampa pertenece a un poema, cuál a un relato, cuál a una canción, cuál a un remordimiento.) ...

[La entrevista completa, en CTXT.es]

lunes, 26 de junio de 2017

Chris y Anne: el "privilegio" de encontrar tu sitio




En la Alpujarra anochece ya a las diez de la tarde. Pero un reloj en la Alpujarra tiene la única utilidad de contarnos qué hora será más allá, ahí en el mundo, no aquí; qué es lo que el mundo llamado real estará haciendo a estas horas, al otro lado del anochecer, del atardecer, del crepúsculo de la Alpujarra como una alcancía de oro derramándose, la tierra estremeciéndose en silencio.

En la Alpujarra granadina el tiempo empieza a ser otro conforme avanza el coche por la carretera, bordeando barrancos de árboles frutales, y tumbas anónimas de una guerra que parece no terminar nunca, y curvas temerarias sobre riscos; conforme se interna el coche por infinitos caminos de tierra, hasta llegar a los confines donde ya sólo se puede seguir a pie, cruzando el puente secreto sobre un río sin nombre.

En la Alpujarra hay un valle, y en el valle un camino, y en el camino un cortijo, y en el cortijo una pareja de jovencísimos sesentañeros ingleses que hace ya casi tres décadas descubrieron aquí la tierra prometida. Un paraíso al alcance de cualquiera, siempre que cualquiera estuviera dispuesto a llegar hasta aquí, y a quedarse...


domingo, 5 de marzo de 2017

La memoria en llamas de Angelina Gatell



Alguien –quizás otro grande poeta–, en algún atardecer de posguerra de un campo manchego, escuchó a un viejo pastor decir que “las guerras civiles duran cien años”. (Un anciano probablemente analfabeto pero que sabría leer de carrerilla el abecedario de la desventura humana.) ¿Dura ya entonces ochenta años la guerra civil española? ¿Durará cien? No estamos haciendo literatura: ese viejo sabía muy bien lo que decía. De igual manera que dudamos, muchas veces, sobre si cabe escribir en mayúsculas ese nombre y ese apellido tan antiguos, como de una bisabuela remota: Guerra Civil. [“¿Qué guerra civil?”, nos preguntamos ya, en otro episodio de la misma: “la única; la del año 36, o la que empezó hace siglos”.]

No; ya acabó la guerra civil, la abuela Guerra Civil española: el 1 de abril de 1939. Ya terminó aquel capítulo ilustre de la historia universal de la infamia. Pero es cierto que algunas cosas parecen no terminar jamás. Pareciera que ciertos sucesos no dejan de supurar, como el reguero que deja la culpa. Quizás porque –decía la poeta austríaca Ingeborg Bachmann– el mal, no los errores, perdura, /lo perdonable está perdurado hace tiempo, los cortes de navaja / se han curado también, sólo el corte que produce el mal, / ése no se cura, se reabre en la noche, cada noche.

Así, también, algunos seres

Atravesados por el miedo, 
indefensos, perdidos 
en la ciudad que se llamó posguerra
...


jueves, 24 de septiembre de 2015

Cohen y Krahe, en Contexto




“Cuando quiero oír cantantes, voy a la ópera”, le dijo su abogado, en cierta ocasión, a bordo de uno de esos aviones en los que el nuevo recluta de la canción popular, desasosiego vestido de etiqueta, experimentaba la inevitable sensación de estar yendo en la dirección equivocada...

[Ensayo/divertimento: Leonard Cohen o el estigma fatal de la belleza (I)]




“Hay verdades que se sienten dentro del cuerpo, como el hambre o las ganas de mear". La cita es de La colmena, de Camilo José Cela. Camilo José Cela no tiene absolutamente nada que ver con esto, por supuesto, y mucho menos con quien protagoniza esto. Camilo José Cela estaría en las antípodas, como suele decirse, de nuestro hombre (si bien, como solía decir nuestro hombre, “en las antípodas / todo es idéntico: / tienen teléfonos, / tienen semáforos, / con automóviles, / con sancristóbales...”). 

[Entrevista inédita/homenaje: Javier Krahe, la ironía como escudo]

lunes, 18 de mayo de 2015

Óscar Hahn o el diente de leche de la muerte




“Con vos quería hablar, hijo de la grandísima”, comienza un poema de Óscar Hahn (Chile, 1938) llamado Invocación al lenguaje, en el que el hijo de la grandísima es ése precisamente, el lenguaje. El esquivo de “látigo húmedo” que “tiraniza” el pensamiento del otro, el poeta, cuando éste pretende domarlo y atemperarlo para que esa bestia sin ojos pueda hablar de verdad, decir su verdadero nombre, contar su secreto. 

Porque se trata de una alquimia feroz; de conseguir someter al daimon que custodia las claves del otro lado ante la puerta labrada con todos los signos del idioma. “Un combate cuerpo a cuerpo”, comienza diciendo Hahn, en el vestíbulo callado de un hotel de Granada (España, no el Caribe), cuando se le empieza preguntando por eso: hasta dónde pueden llegar las palabras. Pero incluso la frase combate cuerpo a cuerpo tiene una textura templada al pronunciarla este hombre de 77 años que pasó 35 dando clases en Estados Unidos (casi todos en la Universidad de Iowa), hasta que regresara a su tierra natal en 2008. Fue otro  combate, mucho menos lírico, el que lo sacó de Chile: el golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende en 1973, la cabalgata horrenda, que le costó varios días de cárcel y ver de cerca la dentadura postiza de la muerte, antes del exilio.

Para entonces ya había publicado sus primeros poemarios (Esta rosa negra -1961-; Agua final -1967-), a los que seguirían más de una decena de títulos en las siguientes décadas, entre poesía y ensayos; y el chorro súbito de galardones, sólo a partir del nuevo siglo (Altazor 2003, Casa de América 2006, Lezama Lima 2008, Pablo Neruda 2011...). Hahn nació en Iquique, localidad portuaria del Pacífico, y de ahí, quizás, su voz paciente, la mirada de despedida (mira como de lejos, Óscar Hahn: como al borde de decir adiós) y la cadencia marítima de sus versos, que suenan muchas veces a los muelles tristes donde leía su paisano Neruda en la juventud crepuscular de Valparaíso. (A Neruda lo conocería cuando él era muy joven y el otro ya el Cantor de América mellizo de Whitman: le pareció una persona “absolutamente sencilla”, “muy paternal conmigo”, a pesar de la supuesta soberbia que le atribuían sus paisanos: se dio cuenta entonces de que la gente –no sólo en el caso de Neruda– suele confundir “el ego de los poemas con la persona misma”.)

Sea con ego o descreimiento, melancolía o ironía, lo que intenta el poeta Hahn es “someter a presión al poema”, en frase de T. S. Eliot: para que revele el desnudo último de la realidad por detrás de los harapos o disfraces del lenguaje (hijo de la grandísima). Unas veces con el sortilegio de la misma detonación de los sonidos; otras por el juego cáustico de lo cotidiano; otras –quizá las más afortunadas en su obra– siguiendo el camino de una amargura que antes de vencerse del todo hace una mueca infantil y se escabulle ante el dolor inabordable de esa calle que baja y que “no acaba nunca de bajar”... [Léelo íntegro en CTXT]

lunes, 2 de febrero de 2015

A. Muñoz Molina o la "necesidad de ver"




A sus veintitantos, treinta años, cuando trabajaba como funcionario de cultura en el Ayuntamiento de Granada (época de su vida que retrata ferozmente en Como la sombra que se va: casi como una expiación), Antonio Muñoz Molina se daba cuenta de que “era visible de manera intermitente: la gente sólo me veía cuando le interesaba algo de mi trabajo. Era el hombre invisible intermitente”... [Entrevista para eldiario.es]

domingo, 11 de mayo de 2014

Nacho Vegas o la revuelta de la honestidad

“Todo lo que he escrito me ha sucedido o me sucederá”: es una frase de la escritora norteamericana Carson McCullers muy cara, desde hace tiempo, al escritor español de canciones Ignacio González Vegas (Gijón, 1974); Nacho Vegas para ese público que viene aumentando, desde hace ya más de una década, sigilosa pero imparablemente, una variopinta cofradía en torno a la belleza cruel de sus canciones (canciones de cuna que acaban dando miedo). Canciones que son profecías, también, a veces; que hablan de cosas que han sucedido o que sucederán, acabarán sucediendo, en alguna parte, con una siniestra e incontestable lógica... [Entrevista para eldiario.es]

domingo, 16 de marzo de 2014

Mayor Zaragoza: esperanzado y esperanzador

No es un optimista, dice, sino un esperanzado. Ha sido Catedrático en Bioquímica, cofundador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (con quien trabajó), consejero de Adolfo Suárez en tiempos difíciles, consejero de Mijaíl Gorvachov en momentos críticos; director general de la UNESCO durante doce años; miembro del Club de Roma, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Academia Rusa de Ciencias… (por resumir). Actualmente, y desde el año 2000, preside la Fundación Cultura de Paz –su principal afán cotidiano–, pero también la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte. Diplomático más que político, ensayista, poeta, vitalista, el prestigio y la estatura de Federico Mayor Zaragoza son sólo proporcionales a la pasión con que ríe, trabaja, sueña y habla: cuando se conversa con él apenas hacen falta preguntas, porque parece haberlas rumiado todas... [Entrevista para eldiario.es]

lunes, 18 de noviembre de 2013

Cinco horas con Javier Krahe...


... y aquí unos minutitos; a falta de revelar, pronto quizás, el resto):

Vuelve Javier Krahe. Vuelve, con nuevo disco, uno de los mejores escritores de canciones que haya dado nunca nuestro país. O eso al menos es lo que proclaman con apabullante unanimidad tanto sus colegas del oficio como el público (minoritario pero insobornable) que abarrota sus conciertos. Reconocido siempre por esa crema de la intelectualidad que salió de la dictadura con el ensueño de otra España más culta, a la par que gamberra. Célebre, sobre todo, por haber formado parte, junto a Joaquín Sabina y Alberto Pérez, de ese experimento musical que erigió una tabernucha del barrio madrileño de La Latina, llamada La mandrágora, a la categoría de mito. (Y también, más recientemente, por haber protagonizado uno de los procesos judiciales más dadaístas de la historia reciente: le acusaron de "cocinar un Cristo al horno" en un cortometraje polvoriento en el que él apenas tuvo que ver)... [sigue en eldiario.es]

lunes, 21 de octubre de 2013

Entrevista con Miguel Ríos (o 'los viejos rockeros nunca callan')

Vuelvo a Granada, cantaba hace casi medio siglo, cuando en realidad se estaba yendo. Pero lo cierto es que Miguel Ríos -69 veranos, casi 10 millones de discos vendidos y ni un solo pelo de tonto en su heroica cabellera plateada- nunca ha dejado de volver… para irse de nuevo, a los tantos días: saciado de la "belleza narcótica" de su entorno y al tiempo víctima de la "intoxicación" que le provoca una ciudad "netamente mejorable", según él, "resignada". En la que siempre suena de fondo "la canción de la tradición" y a veces sólo hay salida "por las estrellas", pero a la que sigue profesando una fidelidad a prueba de años, carreteras y gobiernos municipales. Precisamente para presentar su flamante libro de memorias, dentro del ciclo Letras capitales del Centro Andaluz de las Letras, regresó esta semana el padre putativo del rock en español. En Cosas que siempre quise contarte, Ríos da cuenta sin complejos de todas sus idas y venidas tras 50 años a la vanguardia de la música popular a uno y otro lado del Atlántico. Un libro -justo es señalarlo- escrito con pulso de orfebre, lúcido, divertido y humanísimo, como el propio autor, en el que disecciona con valentía los espejismos de la gloria y lo que queda después del espejismo: un tipo que sabe bien que "es difícil que Bob Dylan se sienta Bob Dylan en Motril"... 

[La entrevista completa, en eldiario.es]

sábado, 21 de septiembre de 2013

Conversación (o entrevista herética) con Luis Eduardo Aute

Acaba de cumplir 70 años. Setenta veranos de búsqueda, de preguntas, de inquirir al misterio en todos los mapas del terror o la carne, la barbarie o la belleza. Porque lo cierto es que Luis Eduardo Aute (Manila, Filipinas, 1943) no se considera más que eso, alguien que se hace preguntas: un tenaz interrogador empeñado en esclarecer de qué va exactamente el juego de vivir. Por más que las reglas que le han impuesto siempre sus semejantes no le hayan convencido jamás; y hoy menos que nunca. Sin embargo, dice encontrarse en pleno proceso de "pacificación consigo mismo" este artesano renacentista que presentó su primera exposición pictórica a los 16 años y su primer cortometraje –en Súper-8– a los 17; que desnudó a Marilyn –con una foto de revista, lápiz y pasta de dientes– a los 10, y que desde su irrupción en la canción popular, a finales de los 60, no ha hecho sino cultivar un territorio en el que las intimidades compartidas de varias generaciones fueron encontrando un refugio común contra el frío. Ésas que viraron del miedo a la ilusión, y del desencanto al encantamiento suicida, antes de despertar súbitamente de "la estafa". En su horizonte más próximo, una gira por América y la posibilidad (en voz muy baja aún) de repetir aquel legendario concierto con Silvio Rodríguez, Mano a mano, veinte años después. Pero, en cualquier caso, con la prioridad –ganada a pulso–  de hacer esencialmente lo que le dé "la real gana".
-Quería preguntarle si usted, como artista, ha…
-…Un matiz: artistas somos todos.
-¿…?
[... La entrevista completa, en eldiario.es]

sábado, 22 de junio de 2013

La 'maravillosa furia' de Félix Grande (entrevista)

"Sueñan con devolvernos al siglo XIX, pero no lo van a conseguir"


El poeta, ensayista, novelista, flamencólogo y soldado civil Félix Grande, Premio Nacional de las Letras Españolas 2004, no se rinde, no está cansado. Y no se calla. Tras más de medio siglo de escritura (Galaxia Gutemberg publicó recientemente su Biografía poética corregida y aumentada), en que la emoción y la opulencia verbales han estado siempre al servicio de la concordia, de la fraternidad social, este manchego nacido en Mérida en plena Guerra Civil (1937), pastor de cabras en su infancia y alto discípulo de Luis Rosales, de Julio Cortázar, de Juan Carlos Onetti, anda tan escandalizado con la coyuntura actual como un chaval de veinte años... [Entrevista para eldiario.es]

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